miércoles, 11 de junio de 2014

LEGADO DE LOS CHANKAS Y EL TAHUANTINSUYO: Lo que queda de la reciprocidad en Pomacocha.

Leocadio Ccaccya Enciso

 El ser humano es eminentemente social, no es posible su existencia fuera de la sociedad. Dentro de la sociedad, para poder satisfacer sus diversas necesidades, debe relacionarse constante y necesariamente con sus semejantes. A ese constante interactuar con uno o más de sus semejantes se le denomina relación social. La reciprocidad es una forma de relación social.

Según Mayer 1 “la reciprocidad es una relación social que vincula tanto a una persona con otras, con grupos sociales y con la comunidad, como a grupos con grupos, comunidades con comunidades, productores con productores y a productores con consumidores, mediante el flujo de bienes y servicios entre las partes interrelacionadas.”

Pobladoras de POMACOCHA
El flujo de bienes y servicios ha sido y es una necesidad para la vida en común. Los bienes y servicios generalmente circulan a cambio de algo. En la actualidad, para alimentarnos, vestirnos, para acceder a internet, etc. necesitamos dinero para la contraprestación, esa es la regla, la excepción es la donación y otras formas de intercambio.

Pero, ¿cuáles eran las formas de adquirir bienes y servicios en las sociedades donde no necesitaron el dinero? Los Chankas y los pobladores del Tahuantinsuyo, por ejemplo, no necesitaron el dinero para el flujo de bienes y servicios. Los antiguos habitantes del Perú a lo largo de la historia han creado una forma de hacer circular bienes y servicios. Precisamente, ellos nos han legado algunas formas de intercambio.

Rostworowski2 escribe que en el Tahuantinsuyo “la reciprocidad era un sistema organizativo socioeconómico que regulaba las prestaciones de servicios a diversos niveles y servía de engranaje en la producción y distribución de bienes. Era un ordenamiento de las relaciones entre los miembros de una sociedad cuya economía desconocía el uso del dinero.” Rostworowski señala que las grandes obras de construcción a inicios del Tahuantinsuyo se hizo a base de la reciprocidad, Yupanqui, dice, luego de la derrota a los Chankas obtuvo un botín valioso, pero todo indica que no contaba con mano de obra suficiente para emprender las asombrosas construcciones, siendo así, el Inca recurre a los curacas vecinas, se muestra generoso, les agasaja con regalos, comidas y días de regocijo, luego les solicita colaboración para que le proporcione fuerza de trabajo para emprender las obras. Esta organización socioeconómica a base de la reciprocidad, legada por nuestros antepasados, pervivió en los pueblos como Pomacocha adaptándose a las nuevas instituciones económicas impuesta por los españoles.
Comunidad Campesina de POMACOCHA

Las formas de intercambio de servicios, que yo conocí en Pomacocha, básicamente son tres.

LA YANAPA, el yanapaykuy es la ayuda voluntaria, es una usanza por la cual un pomacochano se obliga a ayudar por el hecho de mantener una relación familiar, de amistad o por correspondencia. Es una obligación ligada por la costumbre. El quien decide ayudar concurre voluntariamente. Así, cuando alguien techa su casa, cuando hay casarakuy (matrimonio), herranza de vaca, etc. los parientes o sus amistades concurren a ayudarlo, van a prestarle un servicio sin contraprestación, sin embargo, el quien recibe la ayuda siente la obligación moral de retribuirle, que no necesariamente el quien ayudó debe esperar ni reclamarlo.

El yanapaykuy entre los pomacochanos, aún se practica en Lima, el techado de una casa es un ejemplo clásico, pero también se practica en otras actividades que no conocimos en nuestro pueblo, como son las polladas, las parrilladas, etc.

LA MINKA es una ayuda a solicitud o ruego del interesado en el servicio, es una costumbre por la cual alguien ayuda a otro sin esperar una contraprestación. Quien ayuda no está obligado a hacerlo, lo que importa es el valor solidaridad, es el desprendimiento para con quien lo necesite. La contribución con la fuerza de trabajo, el conocimiento, etc. para con sus compueblanos genera un círculo virtuoso, de modo que en la media que uno es generoso para con otros, ellos lo serán también para consigo.
Foto tomada de ojambiental.org

La minka se practicaba generalmente en los trabajos agrícolas o construcciones, eran trabajos de una jornada completa, a cambio se le brindaba desayuno almuerzo, cena y el uma hampiy4 (desayuno al día siguiente), durante la labor se le brindaba chicha y aguardiente. A la minka acudían con su propia herramienta, a la hora indicada, se trabajaba a la orden y las exigencias del beneficiario.




EL AYNI es un servicio que se presta a quien lo solicite a cambio de la devolución del servicio, es un intercambio recíproco, la devolución pueda o no tener fecha, basta que el quién realizó el ayni avise con anticipación la fecha de su requerimiento.
El ayni es una forma de reciprocidad que se practicaba en los trabajos agrícolas y los de construcción. Hoy, en Pomacocha, solamente se practica en las labores menores. No obstante, el ayni es considerado como deuda.

La vigencia notoria del ayni está en las colaboraciones para las fiestas patronales, por ejemplo cuando se colabora pagando al conjunto de músicos, cuando se colabora con un animal para carne, etc. Distinto es la donación en el conocimiento occidental, en la forma de ver e interpretar el mundo de los pomacochanos opera la reciprocidad, esta deberá devolverse no necesariamente igual, sino el equivalente a su valor. Como excepción, pueda que no sea posible su devolución, pero siempre estará presente la conciencia de deuda, en ese caso se retribuye en lo posible.

En Pomacocha básicamente lo que aún subsiste es el intercambio de algunos servicios personales en la forma de yanapa, el ayni  ya no se practica en los trabajos agrícolas y los de construcción, quedando relegado para algunas actividades y de la minka solo quedan nostálgicos recuerdos. Estas formas de intercambio de servicios permitieron a nuestros padres acceder a la fuerza de diez, doce, quince o más  trabajadores para satisfacer sus necesidades, lo que hoy se tiene que pagar jornal y esto obviamente perjudica a los más necesitados aumentando la desigualdad.


A mi modo de entender la reciprocidad tiene como fundamento la solidaridad, esa adhesión y desprendimiento en la necesidad del otro, esa forma de preocuparse por el otro, esa manera de ver e interpretar el mundo en donde por encima de la competencia individual por el lucro desmedido está la necesidad de no desampararse entre familias, entre compueblanos y entre seres humanos. Este modo de vivir es la que nos legaron los chankas y los del Thuantinsuyo, esta cosmovisión es la que heredaron y cultivaron nuestros ascendientes hasta nuestros padres. Hoy muchos creen que ello ya no es necesario, creen que es arcaico y primitivo, creen que es sinónimo de subdesarrollo, creen que el desarrollo está en la acumulación de riqueza de manera codiciosa.

La empatía es el otro pilar de la reciprocidad. “La empatía, escribe César Hildebrand5, es la capacidad de pensar en el otro, la generosidad de imaginar sus afectos, sus intereses y sus necesidades.
Dejamos de ser simios el día en que la empatía se instaló entre nosotros. Abandonamos el canibalismo, la horda sanguinaria, la tribu endogámica cuando adquirimos el valor de la empatía. Pues bien, vivimos actualmente en un mundo en el que el sistema de las corporaciones y la lógica de la ganancia a cualquier costo han hecho todo lo posible por desterrar la empatía y por devolvernos a la atmósfera primitiva del egoísmo entendido como religión y emparentado si fuera necesario con el crimen.”

CITAS:
(1)    Enrique Mayer. “Las reglas del juego en la reciprocidad andina”. En Reciprocidad e intercambio en los Andes peruanos. Lima: IEP, 1974. Pág. 37. También en: http://api.ning.com/files/0Uk6rDNZClJ9rl7yAs639fIFV1Qz7lwR8t7jMTCIv36R-DR2u47pD3nBA7aKGvFBiaOrqA8bLSTOpX3oDRVXGAkLq2Awn1wR/AlbertiGiorgioReciprocidadeIntercambioenlosAndesPeruanos.PDF

(2)    ROSTWOROWSKI DIEZ CANSECO, María. “Historia del Tahuantinsuyo”. Lima: 2006. Pág. 68.
(3)    Ibidem. Pág. 70.
(4)    Uma hampiy, la traducción es curar la cabeza, sin embargo, que yo sepa se trata de ofrecerle comida a modo de desayuno al quien ayudó. Pueda que la denominación tenga relación con el hecho de tratar de aliviar los estragos ocasionados por la bebida durante la minka.

(5)    HILDEBRANDT PÉREZ-TREVIÑO, César. “La prensa y los valores”, artículo publicado en el diario La Primera, 2 de julio del 2009.

No hay comentarios:

Publicar un comentario